América Latina enfrenta una oportunidad histórica.
Cada generación enfrenta un desafío que redefine su tiempo.
En el siglo XXI, ese desafío es construir un modelo de desarrollo capaz de generar prosperidad sin comprometer el futuro del planeta.
El cambio climático, la escasez de recursos naturales, la transformación tecnológica y las nuevas exigencias de los mercados internacionales están modificando la forma en que los países producen, las empresas compiten y las sociedades se desarrollan.
La economía circular dejó de ser una aspiración ambiental para convertirse en una estrategia de competitividad, innovación y resiliencia.
